Martyrs
Escrito por Hazlo Fácil | Etiquetas: Cine, Crítica, Películas | Posted On domingo, 22 de noviembre de 2009 at 10:51 p. m.
TÍTULO: Martyrs (Mártires)
DIRECTOR: Pascal Laugier
AÑO: 2008
DURACIÓN: 97 min.
PAÍS: Francia
GUIÓN: Pascal Laugier
MÚSICA : Alex Cortés, Willie Cortés
FOTOGRAFÍA: Stéphane Martin, Nathalie Moliavko-Visotzky
REPARTO: Mylène Jampanoï, Morjana Alaoui, Catherine Bégin, Robert Toupin, Patricia Tulasne, Juliette Gosselin
PRODUCTORA: Coproducción Francia-Canadá; Canal Horizons / Canal+ / CinéCinéma / Eskwad / TCB Film / Wild Bunch
GÉNERO: Terror/Gore
DESCARGA: Martyrs.rmvb (Subtitulada)
SINOPSIS
En los años 70 una niña, Lucie, es terriblemente torturada en un desolado edificio. Al lograr escapar la trasladan a un centro para menores donde los médicos no pueden sacarle una sola palabra sobre lo ocurrido. Tiene solamente una amiga, Anna, a la cual confía su terribles pesadillas. Quince años después logra dar con los responsables de su desgracia y decide vengarse para así terminar con su tormento psicológico, el cual los médicos no pudieron descifrar. Sin embargo, parece ser que su problema va más allá de lo que ella y su inseparable amiga Anna suponían.
COMENTARIO
Se dice que en el día de su estreno, en el festival de cine fantástico Sitges 2008, hubo un sujeto que no pudo contener el vómito y una decena de personas abandonaron la sala por diversas causas.
Cuando uno ve una película gore, normalmente espera un morbo puramente visual, algo emocionante. No es el caso con esta cinta francesa. Martyrs es un film que traspasa las barreras del cine gore y logra adentrarse en una percepción más piadosa, más humana; sin dejar de lado el morbo (o carnada) visual, propio del género. No es una película recom
endable, al menos no para quienes tienen el estómago y la moral débil.
He visto películas dolorosas, de esas en las que uno piensa “pobre perrito, no lo hubieran matado…”. Pero ésta es totalmente diferente, pues Laugier y los protagonistas logran ponernos en los zapatos de las mártires de una manera tan sutil e irremediable que hay momentos en que uno puede llegar a ofenderse seriamente. Nunca había visto algo igual en el género. Si uno mira, por ejemplo, la saga de SAW, no es difícil comprender el por qué de la grandeza de Martyrs y la consecuente nimiedad de muchas películas norteamericanas, en cuestiones artísticas.
Una familia francesa, aparentemente normal, desayuna desenfadadamente en la mesa. Quizá el espectador ya comienza a identificarse con alguno de estos personajes. Sin embargo, de pronto tocan a la puerta. Una chica, armada con una escopeta, entra matando a todos los miembros de la familia con una sangre fría que perturba. Casi casi pude escucharle decir “¡Basta de hipocresías!”. Desde ese momento uno se da cuenta de que no es Hollywood lo que tiene enfrente, y se acomoda en el asiento, todavía estupefacto por la repentina escena.
¿Qué es lo que hace a un ser humano cometer una estupidez? ¿La demencia? ¿La ignorancia? ¿El odio? ¿El remordimiento? ¿Su sentido de supervivencia? Pascal Laugier define su obra como “una película que se pregunta por lo que queda después de la violencia”. Creo que siempre se puede evitar cometer barbaridades, pero hay unos casos en que el individuo, o está profundamente trastornado por su dolor o es un profundo ignorante, y actúa con la mayor seguridad del mundo. Este segundo caso –el del profundo ignorante– es el de las personas que martirizan a Lucie y Anna. Con el afán científico de saber más de lo que prudentemente se debiera saber, una especie de asociación psiquiátrica anónima lleva hasta el extremo un proceso de martirización en seres humanos, con la finalidad de saber lo que hay más allá de la muerte. Viene siendo lo contrario a la finalidad que persigue la psiquiatría de nuestros tiempos. Mientras que en la película se desea saber qué hay después de la muerte, la psiquiatría de hoy desea arrancar de la mente de la humanidad todo lazo con el más allá. En pocas palabras, es más terrible nuestra realidad que la ficción de este film.
Pero bueno, no nos desviemos del tema.
¿Post Mortem Niehil Est?
Algo que me encanta de esta película (aparte de la soberbia actuación y belleza de Mylène Jampanoï y Morjana Alaoui) es la forma en que presenta el proceso de martirización, que llega a indignar a cualquiera. Incluso una persona sensible podría levantarse en plena sala de cine y protestar contra el actor verdugo, el director o contra la persona que tiene al lado. Y es que, como ya dije, se nos hace sentir como si nosotros mismos fuéramos las víctimas. Sentimos el dolor, más que nada emocional, de Anna que ni siquiera protesta. Quizá sea su mutismo el que acentúe más nuestra indignación.
Si el espectador se enfrasca demasiado en el sufrimiento de las víctimas, el final podría parecerle un tanto insípido, y hasta se podría desear haberlo hecho más cruel. Pero si se ve el film con una mirada más allá de la indignación y el morbo, se podrá apreciar en el final un trasfondo realmente sugerente que es un verdadero reto que Laugier nos manda.
¿Qué hay después de la muerte?Sigue dudando…
TRAILER
